
Al momento no hay ningún tratamiento médico que invierta o prevenga la formación de cataratas. Una vez que se forman, la única manera de recuperar la visión clara es por la cirugía de cataratas.
Durante los últimos años ha continuado la evolución de esta cirugía, a menudo abriendo camino para nuestros colegas médicos. Hace años, los oftalmólogos eran los primeros en utilizar técnicas de microcirugía. El microscopio entró en uso para la cirugía de cataratas hace casi 20 años. Los oftalmólogos también fueron pioneros en el uso de láseres para la cirugía.
Con los años, la cirugía de cataratas ha requerido una incisión cada vez más pequeña. Hace unos 10 años, la incisión promedio de cataratas era de casi 11 o 12 milímetros. Ahora, con la facoemulsificación, se retira la catarata con una pieza manual vibratoria. Esto requiere una incisión de máximo 3 milímetros (1/8 pulgada).
Los lentes de implante se pueden doblar y pasar por una incisión casi tan pequeña como la misma aguja de facoemulsificación. Con la reducción en el tamaño de la incisión, se ha reducido también la necesidad de puntos. En la gran mayoría de las cirugías de cataratas, no se requieren puntos.
Las ventajas de esta nueva cirugía de incisión pequeña son muy importantes. Ya que la lesión es más pequeña, el ojo está más estable. Por lo tanto, se reducen dramáticamente las restricciones normales contra agacharse o levantar objetos pesados. Hoy en día les decimos a los pacientes que deben implementarse estas restricciones por solo unos 3-4 días. Después de ese tiempo, el paciente puede reanudar la actividad normal.
Otra gran ventaja de la incisión pequeña es que causa mucho menos distorsión a la visión. Los pacientes han encontrado que recuperan una buena visión en tan solo unos cuántos días.
Típicamente, todavía esperamos 3-4 semanas antes de ordenar anteojos, para asegurar que la receta es la más precisa posible. Ha bajado también el número de visitas al consultorio necesarias después de la cirugía de cataratas. Ahora vemos a los pacientes el primer día, la primera semana y un mes después de la cirugía de cataratas.
Otro avance muy importante en la cirugía de cataratas ha sido nuestra capacidad de combinar la cirugía de cataratas de pequeña incisión con un procedimiento para glaucoma. Esta cirugía conjunta nos permite atender a ambos problemas. Sin embargo, con la operación dual se prolongan tanto la recuperación visual como las consultas postoperatorias necesarias.
Un avance final y muy emocionante en la cirugía de cataratas ha sido el uso de anestesia tópica.
Anteriormente, se les daba a los pacientes un agente anestésico por inyección detrás del globo. Esta inyección paralizaba los músculos de los ojos e impedía el movimiento del ojo. Los pacientes toleran muy bien este tipo de anestesia y lo administramos de una forma en que la inyección no duele. Sin embargo, muy de vez en cuando, los pacientes pueden presentar una pequeña hemorragia por la inyección. Otra desventaja es que es necesario poner un parche sobre el ojo después de la inyección, porque está anestesiado.
Con una anestesia tópica, administramos gotas anestésicas locales al ojo antes de la cirugía. Las gotas proveen anestesia muy adecuada a la parte anterior del ojo y puede realizarse la cirugía sin dolor. Además, el paciente puede seguir moviendo su ojo y a veces hasta puede ayudar con la cirugía, mirando hacia diferentes direcciones a petición del cirujano. El paciente no requiere un parche después del procedimiento, y puede salir con tan solo gafas normales.